El caso del pastor iraní Yousef Nadarkhani, condenado a muerte por un tribunal local, ha sido remitido al líder supremo de Irán, el ayatolá Jamenei, ha informado la Agencia France-Press este pasado 10 de octubre.
La situación era crítica ya que existía la posibilidad real de que Nadarkhani pudiese ser ejecutado en cualquier momento sin previo aviso.
Nadarkhani, de 32 años, fue arrestado en 2009 y acusado de apostasía, delito castigado en la horca.
Los magistrados que juzgaban al joven pastor evangélico le conminaron a “arrepentirse”. Yousef respondió: “arrepentirse significa retornar. ¿A qué debería retornar? ¿A la blasfemia que tenía antes de mi fe en Cristo?” Los jueces replicaron: “a la religión de tus ancestros, el Islam”. Yousef entonces respondió de forma categórica: “no puedo”.
